El fraude rara vez parece fraude. Parece merma, parece sobreprecios, parece ineficiencia operativa. Identificar dónde la organización está expuesta requiere ver con ojos de auditor antes de que cualquier patrón se vuelva una pérdida visible.
El fraude no aparece en los reportes hasta que se vuelve material. Para entonces, la organización ha perdido tiempo, dinero y, más importante, la confianza interna.
Reducir la exposición al fraude requiere identificar el riesgo, diseñar el control que lo mitiga y dejar un plan que la organización puede operar por sí misma.
Cada sector tiene su propio modelo de negocio, sus propios riesgos y sus propias vulnerabilidades. No aplicamos metodologías genéricas.
Mapeo de riesgos por proceso, identificación de vulnerabilidades operativas y análisis de eventos históricos relevantes en el sector.
Diseño de controles preventivos, correctivos y detectivos priorizados por impacto económico. Hoja de ruta con responsables y tiempos.
Acompañamiento en la ejecución con el equipo operativo, capacitación y validación de que los controles operan, no sólo existen.
Monitoreo de los controles implementados, revisión de la documentación y verificación de que las recomendaciones se sostienen en operación.
El diagnóstico inicial mapea las vulnerabilidades de la operación y revela dónde se concentra la exposición al fraude. El primer paso para que la dirección decida con evidencia, no con sospechas.
Nos pondremos en contacto en las próximas 24 horas para coordinar el diagnóstico inicial.